ECRITS

Puerta de las Américas: ser y ser vistos

Puerta de las Américas: ser y ser vistos 

Texto publicado en la Revista de la Universidad Nacional Núm 5, Julio 2004 

 

  

 
 

En el marco de la segunda edición de México: Puerta de las Américas la danza sobresalió por su alto nivel técnico y la diversidad de propuestas coreográficas. El encuentro de artes escénicas se convirtió en la posibilidad de concretar giras a nivel internacional para ochocientos cincuenta artistas y representantes de música, danza y teatro.
Como patrocinadora, la Universidad Nacional Autónoma de México recibió en la sala Miguel Covarrubias y en el Centro Cultural Universitario a siete compañías de danza contemporánea e indígena. El programa inició con la agrupación de David Dorfman, que tiene una larga historia
de colaboración con compositores y artistas visuales. Para su actuación en México eligió una pieza de reciente creación Lightbulb Theory con música de Peck y con el pianista Michael Wall en vivo. La coreografía muestra una reflexión sobre los roles de la sociedad moderna.
La introducción estuvo a cargo del mismo coreógrafo y bailarín, un solo donde Dorfman motivado por la curiosidad explora el espacio, de pronto cae, la escena va a negros y así aparecen cuatro bailarines en
primer plano que se alumbran con pequeñas lámparas. Destaca la coordinación y simetría del cuarteto. Con ánimo divertido logra atraer las miradas al fondo del escenario donde hace gala de su energía y su
frescura cautiva e invita a entrar en su juego, el auditorio se deja envolver en una atmósfera inocente. Lo llamativo de la agrupación de Dorfman es la sencillez de la puesta en escena, en mucho, gracias al dominio de los movimientos.
El planteamiento puede resultar espinoso pues refiere a la muerte, pero lo hace desde una introspección que recuerda cuestionamientos de la niñez, por esto el riesgo es menor. La atención y susceptibilidad la
consiguen a través de su simpatía. Los ejecutantes crean un ritmo paraboloide del cuerpo en general, incluyendo voz y gestos, lo que permite que la trayectoria natural del ciclo de resistencia física los ocupe. Los diálogos repetidos en distintos tonos, los movimientos trazados que se dejan extenuar sin la pretensión de terminar en el éxtasis proponen meditar en torno a la muerte a través de la repetición obsesiva de una pregunta metafórica “Do you think it’s better for a life-light bulb to flicker before it
goes out, or do you think it’s better if it just goes out?” que evoca un juego infantil.
La agrupación de David Dorfman presenta una obra donde no impera la avaricia de una exactitud técnica, no por eso falta de ella, pero sí con una despreocupación que genera soltura en su movimiento
y se enfoca en una propuesta más allá del simple movimiento estético. Lightbulb Theory es una composición armónica por su claridad temática.
El programa dancístico continuó con la actuación de Proyecto Ensamble Tiempo de Bailar que presenta la obra El puerco enamorado, una pieza que alude a la generalizada degradación del objeto amoroso.
Bajo la dirección de Vicente Silva, la compañía parte de una problemática social que se vive en México y que, con matices, también puede ser tema universal: el mero deseo sexual. Se percibe una búsqueda
de innovar coreográficamente con niveles distintos. Intenciones como sillas blancas amontonadas al centro que contrastan con el amplio y oscuro escenario.
Los vestuarios llamativos atraen la mirada del espectador tanto por el corte como por el color; la obra empieza con una larga lista de vilipendios, mujeres que se insultan entre ellas cierran el inventario con la palabra más contundente o que genera una ofensa profunda: madre.
Los ejecutantes pasan de los vestidos a la ropa interior y de ahí al desnudo, es como si no vacilaran en hurgar una noche en un cabaret. Sin perturbación al mostrar lo salvaje que puede ser el antojo carnal,
presentan cómo el deseo sexual puede someter y hacer que se realice cualquier acto en nombre de él.
La coreografía es contundente, mientras que la claridad temática resulta fugaz. Cabe destacar la dinámica de Proyecto Ensamble Tiempo de Bailar, el movimiento continuo en el escenario de siete mujeres y dos hombres que crean un mosaico multicolor de imágenes. Los distintos niveles y
episodios que remiten a una aparente casualidad pero que corresponden a la búsqueda de cuerpos, a la ansiedad de encuentros.Organismos que se repelen o atraen.
El puerco enamorado está construido de movimientos de vanguardia donde los ejecutantes ceden o rechazan caricias, en instantes se enfrentan y en otros se complementan. Se someten al deseo sexual de otros o de ellos mismos.
La Compañía Tania Pérez-Salas cerró el primer bloque con la coreografía Anabiosis, una invitación a reflexionar sobre los tipos de amor existentes a través del lenguaje corporal, y las preguntas aparecen: ¿existe el verdadero amor?, ¿cuál es su importancia? Esta compañía posee una notable intención estética desde el estilo coreográfico y la precisión del lenguaje hasta el cuidado de las líneas corporales de los bailarines.
La propuesta de Tania Pérez se aleja de rebuscamientos y deja vibrar la autenticidad de su movimiento, sugiere elegantemente satisfacer la mirada que busca el ideal estético, el refinamiento contemporáneo de la imagen dancística. En cuanto a su concepto escenográfico se genera una explosividad donde se presentan recuadros en distintas zonas y niveles que hacen del espectador su cómplice ideal.
La limpieza de cada pisada, la intención de las formaciones, el impulso y exactitud de los pasos, la organización de sus movimientos crean un estilo depurado, muestran una búsqueda expresiva basada
en la elegancia de los detalles.
Cierto que puede no existir una historia específica o al menos no en esta intervención, pero la coreografía permite diversas lecturas y provoca diferentes estados de ánimo. La obra, sin afán de sensacionalismos, logra atrapar sutilmente al público, lo que convierte la contemplación en una delicia. Vale la pena resaltar que el nivel técnico de los bailarines les permite transmitir un ritmo estable, una dirección de movimiento claro que se detiene a saborear las vivencias, incluso permitiendo alargar instantes y congelar recuerdos.
Tania Pérez sabe conquistar al público, seducir sin agotar los recursos, pues su ímpetu delicado nunca llega a quemarse en arrebato. Anabiosis alude al erotismo, al amor como un estado latente en la vida, una puesta en escena que da momentos de tranquilidad, de nostalgia pero, sobre todo, que invita a reflexionar sobre el amor a través de la estética de sus movimientos.
El programa se complementó en la segunda jornada con la actuación de la compañía Antares Danza Contemporánea A.C., que presentó la coreografía Cielo en rojo, con música de Corbette Lundford.
Un elemento que distingue a la compañía Antares es el trabajo de imagen, desde sus atractivos vestuarios de plástico hasta la escenografía que juega un papel capital.
En un par de rectángulos se proyectan imágenes y en la parte superior mantienen un cuadrado que puede remitir al cielo y que iluminan de rojo.
Es a través de la puesta en escena, el juego de luces y la dinámica creativa que Antares guía la mirada del espectador a los distintos puntos del foro. Dentro de su coreografía, destacan las cargadas debido a su precisión y grado de difucultad. Antares y el grupo En Dos Partes, dirigido por Gerardo Delgado, son
compañías que sobresalen en la segunda edición de Puerta de las Américas por la celeridad de sus intrépidas cargadas, la altura y suspensión que ejecutan sus respectivas bailarinas quienes reflejan un fuerte trabajo enfocado en sus saltos. Dicha dinámica sorpresiva es justo la que da vida a la composición coreográfica de Antares.
Detalles que recobran la atención del público y lo transportan por un cielo alumbrado desde distinta perspectiva, a veces armónico y en instantes pintado de un rojo vertiginoso que genera un espacio explosivo donde conviven la plasticidad de su imagen con la potencia de sus movimientos.
Por su parte, Alicia Sánchez y Compañía Teatro en Movimiento presentaron Entre tú, yo y los demás, tomaron en cuenta la visita de los promotores internacionales y se preocuparon por traducir su obra al inglés. Un extranjero llega a la Ciudad de México a estudiar actuación y es sorprendido por un hecho que en primera instancia debería ser violento, un asalto; pero que debido a la magnifica representación se torna simpático por su candor.
La anécdota sucede en un trasporte público y se convierte en su primera clase de teatro, lo paradójico es que el hecho inesperado y no deseable se traduzca en narraciones estratégicas que ofrecen elementos
para explicar el choque cultural. Elementos escenográficos sencillos, la óptima utilización del espacio y las relaciones que establecen entre su voz y sus movimientos, variaciones que van de la quietud a la efervescencia y logran mantener la atención del espectador. Los ejecutantes, infatigables, se valen de todas sus habilidades artísticas, van del diálogo a la gesticulación, al movimiento corporal, ponen todo su talento en acción.
El teatro del cuerpo o el movimiento de la palabra presenta un abanico de tonos sentimentales donde las modulaciones en los acentos crean una mezcla de impulso sereno, generando un manejo del ritmo
admirable. Finos trazos como el contacto de la boca con el papel, ese segundo donde la absorción de aire permite suspender dichas hojas de papel, crean una atmósfera mágica; como la que produce el grupo Onírico con su Escalando a la luna
ción de transmitir una idea al público hacen memorable una coreografía.
Los matices de la dramaturgia, las escalas descriptivas del relato, así como mantener la proyección de su voz con la compleja dinámica corporal que realiza son elementos distintivos de la compañía que dirige
Alicia Sánchez.
Cerró el programa Delfos Danza Contemporánea con el espectáculo In Memoriam (M. Babilonia) que es parte de tres coreografías dedicadas a la muerte. Innovador siempre, en búsqueda temática constante, Delfos viene a la Ciudad de México con una propuesta directa, ausente de zigzagueos, alcanzando su razón conceptual.
La escenografía de sorprendente escala con proyecciones policromas, vestuarios llamativos, una iluminación cargada en momentos en un solo personaje, aunados a los fuertes cambios de música son elementos que, si bien apoyan el tema coreográfico, llegan a imperar sobre la atención que se le puede dirigir a las interpretaciones.
Aunque es probable que sin alguno de los elementos escenográficos su mensaje coreográfico no logre el manejo de polos que van del extremo de la sencillez, de la riqueza dancística de observar un solo cuerpo a llenar tiempo y espacio con su movimiento, en contraste con la suntuosidad creada por la
saturación de la escena coreográfica.
In Memoriam (M. Babilonia) es una obra que tiene una trayectoria lineal, en el sentido de la idea de muerte y que, a pesar de dispararse en pequeños instantes y presentar varios ángulos al público, vuelve al concepto inicialmente propuesto. En los momentos donde regresa al origen es posible disfrutar más la expresión corporal y la interpretación de los bailarines.
Cabe reconocer que tienen un objetivo distinto en cuanto a comunicación ejecutante-espectador, Delfos no sólo brinda un espectáculo de gran calidad, el grupo está comprometido con la educación de ejecu-
tantes, de ahí su proyecto académico para formar profesionales de la danza.
En general, la danza en la segunda edición de Puerta de la Américas presentó un abanico de propuestas escénicas. Coreografías que alzan vuelo desde la raíz del movimiento, desplazamientos generados por un
crudo impulso que se desviste en escena para expresarse humano.
Es visible la búsqueda dinámica de sensaciones que pasan por conceptos lo mismo claros que abstractos. Proyectos con invitaciones profundas que vierten su formación profesional y sus ideales para transmitir
sensaciones. Cuidado en el manejo de la interpretación como un delicado hilo conductor
que se puede quebrar y hacer perder la dirección temática. Expresión como puente que une territorios, que puede acercar y crear una atmósfera de complicidad entre bailarines y espectadores. Historias de la cotidianidad, tópicos extraordinarios, formas genuinas desprotegidas de maquillaje y temáticas concretas que se convierten en líneas complejas arduamente ensayadas.
Compañías que tienen distintos propósitos pero que mantienen como eje principal de su expresividad el movimiento. Merecen reconocimiento el talento y la persistencia de los grupos independientes de danza contemporánea mexicana, pues se atreven a crear y presentar propuestas donde desnudan su sentir en tiempos donde nos escondemos para amar y nos odiamos en público.